lunes, 14 de abril de 2008
Que grande es mi feria y por cierto estais todos invitados
Los orígenes de la Feria de Jerez se remontan al reinado de Alfonso X el Sabio. Entonces, la ciudad tenía el privilegio de celebrar dos ferias anuales, en las que la compra y venta de ganado era el principal motivo de encuentro. Estas ferias, con el paso de los años, comenzaron a adquirir un carácter más lúdico que comercial. Fue a principios del siglo XX, cuando comenzaron a instalarse las primeras casetas en el Real de la Feria. Los pioneros fueron los dueños de las bodegas jerezanas y los clubes que entonces había en la ciudad. Cada mes de mayo, los jerezanos acudían a su Feria; tres calles decoradas con bombillas de diferentes colores y farolillos en las que las casetas se alineaban ordenadamente y en las que se podían admirar los más espectaculares enganches así como los más bellos ejemplares equinos que desfilaban por el Paseo Principal. Algunas cosas han cambiado, pero no todas; la fiesta, el ambiente y la diversión han llegado hasta nosotros con el paso de los años. Particulares reservaban las casetas en las noches de Feria y daban grandes fiestas a sus amigos, fiestas que se prolongaban hasta la madrugada. El Templete Municipal ofrecía cenas y veladas musicales. Los más pequeños también disponían de su feria particular. Laberintos, atracciones, tiovivos y tómbolas se disponían en el Real detrás de las casetas, así como una gran variedad de puestos y kioscos en los que se vendían marroquinería, bisutería, y algunas "chucherías" y golosinas. Estamos en otra época, pero la esencia de la Feria no ha cambiado: ha sido y sigue siendo la gran fiesta de Jerez.
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2 comentarios:
ole,ole,ole, q poquito queda pa estar alli con sus portads y sus casetas que no cierran nunca...pase lo que pase...siempre XEREZ!!! Sonia...ay, q me ha salio la vena jerezana...pelitos de punta!!!!!
Uf!El templete!!madre mía, cuántas cosas han pasao en ese templete, ostias,que allí me pillé mi primer ciego...Sonia, eras mu mala influencia, jejejeje.
Sonia C.
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